La Cara Ce











{29 Noviembre, 2009}   Muse – Knights of Cydonia (2006)

Ayer Muse reventaron el Palacio de los Deportes. Yo no me lo podía creer, que les vi en La Riviera y no estoy seguro de que lo vendieran todo allí, que cabe la décima parte de gente. Para celebrarlo, aunque no me gusta repetir banda, hoy os dejo una canción suya (ya hablamos en su día de Time Is Running Out).

¿Alguien ha jugado al Guitar Hero 3? Ahí está la canción con la que cerraron ayer el concierto, y todos los de esta gira de presentación de su álbum The Resistance. Knights of Cydonia, con uno de los mejores riffs que os podáis imaginar.

Cydonia es la zona de Marte donde se supone que se veía una cara gigantesca construida en plena planicie. Se hicieron trillones de teorías de la conspiración, que ni siquiera se han callado del todo al conseguir imágenes a mayor resolución. Yo os recomiendo ésta. La canción fue el tercer single del álbum Black Holes & Revelations, que habla bastante de teorías de este tipo. En realidad es uno de los temas favoritos de Muse en sus letras, sobre todo desde aquel disco…

La intro está basada en el comienzo de la música de Encuentros en la tercera fase. Además, tiene algunas partes que recuerdan a Telstar de The Tornados, pero no importa, porque aquélla era la banda del padre de Bellamy, todo queda en casa.

El videoclip, que mola horrores, tiene elementos de spaghetti western mezclado con apocalipsis futurista, tiene kung fu, pistolas láser, guiños a Matrix, el planeta de los simios, star wars… y casi cualquier cosa que os podáis imaginar.

Deeentro vídeo

Come ride with me through the veins of history
I’ll show you a God who falls asleep on the job
How can we win when fools can be kings?
Don’t waste your time or time will waste you

No one’s gonna take me alive
The time has come to make things right
You and I must fight for our rights
You and I must fight to survive

No one’s gonna take me alive
The time has come to make things right
You and I must fight for our rights
You and I must fight to survive

No one’s gonna take me alive
The time has come to make things right
You and I must fight for our rights
You and I must fight to survive



The Sword son uno de tantos grupos que se supone que vienen a salvar el heavy metal. La diferencia es que éstos molan. O por lo menos las sensaciones que deja escuchar su último disco, Gods of the Earth son muy buenas. Tras su primer disco, consiguieron telonear a Lamb of God y meter una canción en Guitar Hero 2 (Freya, de su primer álbum).

Esto les permitió juntar pasta para grabar el segundo. En 2008, Metallica se fijaron en este grupo casi principiante y se los llevaron de gira en la sección norteamericana del World Magnetic Tour (a España no vinieron, aquí su papel lo desempeñó Mastodon). Tras esta gira, la canción The Black River apareció en Guitar Hero: Metallica. Dura unos 8 minutos, así que no es sencillita, no…

Inventar, no han inventado nada, es más, se les compara con los Black Sabbath de Ozzy, lo cual no está nada mal, la verdad. La producción busca precisamente ese sonido un poco “guarro” de los discos antiguos, y queda francamente bien. Las letras hablan de temas fantásticos y mitológicos, sobre todo mitología nórdica, aunque en este caso la canción guarda relación con Canción de Hielo y Fuego, libro que deberíais leer todos.

En este libro, la Guardia de la Noche es un grupo de soldados que viven apartados del resto del mundo, defendiendo el muro de hielo que separa la civilización de los malvados bichejos que viven al otro lado. Cuando alguien se une a la Guardia, lo hace para siempre y se le prohíbe tener tierras, mujer, descendencia o cualquier otra cosa que le ate a la vida que llevaba antes. En general la gente que se apunta a algo así no es muy normalita, claro.

Cast out from the lands of their births
Banished from hearth and home
All brothers must swear the oath
Forsaking all they’ve ever known

Those who choose to take the black
Bid farewell to comforts great and small
Those who do, don’t come back
Prepare yourself for life on the wall

Night gathers and the watch begins
The wind carries an unnatural chill
There are things beyond the northern borders
Mere steel can’t kill

Men who choose to take the black
Rogues and rangers, one and all
Those who do, won’t come back
Prepare yourself for life on the wall



Joaquín Ramón Martínez Sabina es un señor de Úbeda que acaba de cumplir 60 añitos.

Empezó en esto de la música a los 14, aunque a su padre, guardia civil, no le parecía una profesión de verdad. Su primera banda se llamaba Merry Youngs, y sólo tocaban versiones de clásicos. En plena explosión hippy, se echó una novia con un padre notario que se la llevó a Granollers escapando del melenudo Sabina, que cogió un colega y una mochila y acampó bajo el balcón de ella como un Romeo contemporáneo. Qué bonito.

Después fue a la Universidad de Granada, donde se juntó con un montón de rojos malvados, según la propaganda de la época, y su propio padre tuvo que ir a detenerle. Acaba exiliado en Londres con un pasaporte falso, y el Daily Mirror publica que si vuelve a España le aplicarán la pena de muerte, lo cual es mentira, pero bueno…

Cuando muere Franco, consigue volver a España con tan mala suerte que le mandan a la mili. La mili, para el que no lo sepa, es que te vestían de camuflaje y te ponían a pelar patatas durante 3 años en los que no podías ver a tu familia ni a tus amigos. Ah, y no había móviles, ni ordenadores ni nada de nada.

Tras esa tortura china, logra sacar un disco y, actuando en bares de mala muerte, conoce a Javier Krahe, con el que acaba tocando en La Mandrágora.

En 1980 ya alcanza el éxito con Malas compañías, que trae Pongamos que hablo de Madrid, aunque eso no le impide componer la sintonía del programa de cocina Con las manos en la masa, menudo temazo. A ver si un día la ponemos aquí.

Tras un montón de discos llenos de esa poesía que sólo él sabe hacer, en 1996 sacó Yo, mi, me, contigo, donde estaba la canción de hoy. ¿Por qué he elegido ésta? Pues porque no es de las más conocidas. A nadie le voy a descubrir Y sin embargo, Contigo, Ruido, 19 Días… Pero ésta seguramente sí.

¿Qué tiene de especial? Una cosa. Sabina tiene muchas canciones que respetan una estructura similar: Sabina Está en el bar agarrado a un whisky, conoce a una chica un tanto perdularia, se la lleva a un motel, y a la mañana siguiente ella se va antes de que él pueda decirle que era el amor de su vida. En esta canción habla de todas. Con nombres. Unas son ficticias, personajes de sus canciones, pero otras no, está su ex mujer, hay gente de carne y hueso ahí. Es como el Greatest Hits de sus mujeres, de las que existen, y de las que no. Y por eso mola:

A las peligrosas rubias de bote
que en relicario de sus escotes
perfumaron mi juventud.
Al milagro de los besos robados
que en el diccionario de mis pecados
guardaron su pétalo azul.
A la impúdica niñera madura
que en el mapamundi de su cintura
al niño que fui, espabiló.
A la flor de lis de las peluqueras
que me trajo el tren de la primavera
y el tren del invierno me arrebató.

A las flores de un día
que no duraban,
que no dolían,
que te besaban,
que se perdían.
Damas de noche
que en el asiento de atrás de un coche
no preguntaban
si las querías.
Aves de paso,
como pañuelos curafracasos. 

A la misteriosa viuda de luto
que sudó conmigo un minuto
tres pisos en ascensor.
A la intrépida cholula argentina
que en el corazón con tinta china
me tatuó peor para el sol.
A las casquivanas novias de nadie
que coleccionaban canas al aire
burlón de la “nit de Sant Joan”.
A la reina de los bares del puerto
que una noche después de un concierto
me abrió su almacén de besos con sal.

A Justine, a Marylin, a Jimena,
a la MataHari, a la Magdalena,
a Fátima y a Salomé.
A los ojos verdes como aceitunas
que robaban la luz de la luna de miel
de un cuarto de hotel, dulce hotel.

 



B. J. Thomas empezó cantando en el coro de la iglesia antes de unirse a The Triumphs. Esta banda consiguió un relativo éxito versionando I´m so lonesome I could cry, de Hank Williams, que más tarde colaría Johnny Cash en sus American Recordings. Pero eso es otro tema.

El verdadero salto a la fama lo dio con su carrera en solitario, cuando en 1968 sacó el single Hooked on a Feeling (seguro que la conocéis mejor como “la canción de uka shaka, uka uka uka shaka, aunque esa parte la añadieron en una versión posterior). Al año siguiente llegó a la cima gracias a la banda sonora de Butch Cassidy and the Sundance Kid (titulada creativamente en España, Dos hombres y un destino) donde cantaba precisamente la canción de hoy. El tema no era suyo, sino de uno de esos expertos en componer hits para otros, en este caso Burt Bacharach, junto a su colega Hal David. En principio querían otro cantante, pero todos les rechazaban, incluido Dylan; por fin, encontraron a Thomas, que aceptó encantado. Mal no se les dio, porque se llevaron el Óscar de ese año.

En los 80 su éxito disminuyó relativamente, aunque aún colaba algún single en las listas. Además, su canción As Long As We Got Each Other, se convirtió en la cabecera de Growing Pains, más conocida en por aquí como Los problemas crecen. Ya la pondremos por aquí en el próximo especial de sintonías.

Raindrops es una canción bastante más positiva de lo que se espera de una letra en la que no deja de lloverte encima. La verdad es que el meollo está en la tercera estrofa, cuando canta: “But there’s one thing I know / The blues they send to meet me won’t defeat me / It won’t be long till happiness steps up to greet me”. Al final es una cuestión de tomarte las cosas con filosofía, ¿no? Por mucho que llueva, ya escampará. Digo yo…

Raindrops keep fallin’ on my head
And just like the guy whose feet are too big for his bed
Nothin’ seems to fit
Those raindrops are fallin’ on my head, they keep fallin’

So I just did me some talkin’ to the sun
And I said I didn’t like the way he got things done
Sleepin’ on the job
Those raindrops are fallin’ on my head, they keep fallin’

But there’s one thing I know
The blues they send to meet me won’t defeat me
It won’t be long till happiness steps up to greet me

Raindrops keep fallin’ on my head
But that doesn’t mean my eyes will soon be turnin’ red
Cryin’s not for me
‘Cause I’m never gonna stop the rain by complainin’
Because I’m free
Nothin’s worryin’ me

It won’t be long till happiness steps up to greet me

Raindrops keep fallin’ on my head
But that doesn’t mean my eyes will soon be turnin’ red
Cryin’s not for me
‘Cause I’m never gonna stop the rain by complainin’
Because I’m free
Nothin’s worryin’ me



{19 Noviembre, 2009}   Saratoga – Si amaneciera (2004)

Pensaba yo que el concepto de balada heavy era algo ajeno a la música española. Nadie parecía ser capaz de hacer lo que parecía muy sencillo para Bon Jovi, los Scorpions o los Guns… Ese sonido no estaba en Obús, ni en Barón Rojo, ni en ninguna banda que conociera. Hasta que Saratoga me demostraron lo contrario con este tema.

La banda se formó en el 92, con el bajista de Ñu, Niko del Hierro y el guitarrista del mismo grupo, Jero Ramiro (que había tenido un grupo, llamado W.C., con Ramoncín como cantante). En el primer álbum, de 1995, las voces son de Fortu, cantante de Obús, y consiguieron el logro de vender más discos en Japón que en España. Para el segundo disco contaron con las voces de Gabriel Boente, y ya por fin para el tercer álbum consiguieron al mejor vocalista que han tenido, un chavalín de 19 años llamado Leo Jiménez.

Con él grabaron en 2004 El clan de la lucha, donde está esta canción. Como les duran poco los cantantes, Leo se marchó en 2006 a su proyecto paralelo Stravaganzza, y al poco tiempo quien dijo adiós fue Jero, dejando al grupo en los huesos prácticamente. Siguen funcionando con nueva formación, pero eso es otra historia.

El clan de la lucha es un caso especial dentro del metal español, porque a los dos años de publicarse se relanzó con todas las canciones en inglés, con el título The fighting clan. La traducción es bastante literal, no pierde el sentido de la letra pero es bastante curioso escuchar de pronto a Leo cantando en inglés. Sí, os pongo las dos versiones del tema…

Ahora que mi voz se ha convertido
en apenas un suspiro
debo descansar.
Hoy que en la mitad de mi camino
la evidencia me ha vencido
y me ha hecho llorar.

Sé que el tiempo curará
aunque nada siga igual;
no me quiero resignar,
la olvidaré.

Yo que hasta el momento ignoraba
en el punto en que se hallaba
esa enfermedad
siento que la vida es como un hilo
que se corta de improviso,
sin avisar.

Y en la oscura habitación
necesito oir tu voz.
Ahora duermes junto a mi,
esperaré.

Si amaneciera sin tí
yo no sé que sería de mí.
Hoy la muerte me ha mostrado
ya sus cartas
y no entiendo la jugada
trato de salir,
no quiero admitir
mi soledad.

Duermo apenas cinco o seis minutos
suficientes para hundirme en la tempestad.
Los demonios que hay bajo la cama
esta noche no se callan;
no me dejarán.

El reloj marca las seis,
lo más duro es el final,
y la luz se posará
en el cristal.

Juro, aveces pienso en otra cosa,
mi cerebro reacciona;
no me deja en paz.
Y de nuevo vuelve a sacudirme
ese frio incontenible
que es la realidad.

El primer rayo de sol
me ilumina el corazón;
te distingo junto a mi,
mi salvación.

Si amaneciera sin tí
yo no sé que sería de mí.
Hoy la muerte me ha mostrado
ya sus cartas
y no entiendo la jugada
trato de salir,
no quiero admitir
mi soledad.

Y en la oscura habitación
necesito oir tu voz.
Ahora duermes junto a mi,
esperaré.

El primer rayo de sol
me ilumina el corazón;
te distingo junto a mi,
mi salvación.
Si amaneciera sin tí
yo no sé que sería de mí.

Hoy la muerte me ha mostrado
ya sus cartas
y no entiendo la jugada
trato de salir,
no quiero admitir…
mi soledad.



Love Will Tear Us Apart es lo que pone en la lápida de Ian Curtis, cantante de Joy Division. Presa de ataques continuos de epilepsia que no le dejaban ni cantar y a punto de divorciarse de su mujer, que estaba harta de la vida errante del rockero típico, en 1980 se colgó de una viga de su casa, tras algún intento previo con barbitúricos.

Todo había comenzado unos años antes, cuando el grupo se llamaba Warsaw y se cambiaron el nombre por el de las prostitutas judías de los campos de concentración nazis: Joy Division. Tuveron problemas con eso y con su afición por la simbología y el vestuario nazi, pero al parecer era todo provocación.

Solamente sacaron un disco, el segundo, Closer, ya fue póstumo, y el efecto mortaja debió tener algo que ver con el éxito fulminante de este single que tenemos entre manos. Se supone a Joy Division inventores del post-punk, que viene a ser igual de transgresor pero usando sintetizadores que hacen ruidos muy raros y que pueden considerarse cualquier cosa menos punk.

A mí no me gusta. Ya lo he dicho.

When routine bites hard,
and ambitions are low,
and resentments ride high,
but emotions won’t grow,
and we’re changing our ways, taking different roads.
Then love, love will tear us apart again.
love, love will tear us apart again.
You cry out in your sleep,
all my failings exposed.
and there’s a taste in my mouth,
as desperation takes hold.
just that something so good just can’t function no more.
But love, love will tear us apart again.
love, love will tear us apart again.
love, love will tear us apart again.
love, love will tear us apart again.



Pues sí, era una idea que tenía en la cabeza desde hace tiempo… ¡Parece mentira la de canciones que hay! Son tantas que para el artículo de hoy el equipo investigador de la Cara Ce ha decidido rizar el rizo y seleccionar solamente temas en español. Como muestra:

Serrat tenía muchas cosas que decirle a Lucía; ¿poesía o música? Pues las dos cosas, oiga.

Y otras 10 detrás del corte… Leer el resto de esta entrada »



{12 Noviembre, 2009}   Camel – West Berlin (1984)

Camel no son apenas conocidos, y es una lástima. Empezaron a comienzos de los 70, aunque llevaban unos años tocando con el nombre The Brew. Pasaron por algún otro nombre antes de decidirse por Camel. Parece que la idea la tenían clara:

Fumar mata

Fumar mata

Tras un primer disco homónimo que apenas tuvo repercusión, cambiaron de discográfica y publicaron Mirage, una obra maestra del género. A éste le siguieron algunos experimentos interesantes, como un disco conceptual orquestal, Music Inspired by The Snow Goose, basado en un cuento de Paul Gallico. Éste, que era un poco tonto, pensaba que la banda tenía que ver con los cigarros y les demandó. Pobrecitos. Por lo menos la polémica les llevó a llenar el Royal Albert Hall

Los setenta fueron buena época para Camel, sí… les dio tiempo a sacar otros cuatro discos, Moonmadness, Rain Dances, Breathless y I Can See Your House from Here, con portada que les costó un disgusto:

I_Can_See_Your_House_from_Here

Mira, desde aquí se ve tu casa

Al parecer un astronauta crucificado en el espacio es de mal gusto. No sé por qué.

Seguramente su obra maestra sea Nude (1981), basado en la historia (real) de Hiroo Onoda, un soldado japonés que pasó casi 30 años perdido en una isla y no se dio cuenta de que la II Guerra Mundial había terminado.

Pero aunque es un disco genial, le falta un hit que vaya a obligaros a escuchar todos sus discos en retahíla. Y aunque me gustaría poner Lady Fantasy Suite, sé que no la vais a escuchar porque dura 12 minutos… Así que os dejo con ésta.

Stationary Traveller (1984) es un disco conceptual, como casi todos los de Camel. Habla de los juicios a los refugiados de Alemania del Este que intentaban cruzar el Muro y de la situación en general en las dos Alemanias.  Así que vamos a celebrar los 20 años de la caída echando una miradita al West Berlin con nuestros amigos de Camel, que en esta canción planeaban saltar el Muro con los pocos medios que tenían.

Puede que el estilo no os parezca muy progresivo, pero eran los ochenta… y fue su etapa más comercial. Si esto os suena un poco tecnopop, probad a escuchar Cloak and Dagger Man

Feel a chill in the dark,
twilight falls.
Feel the beat of your heart,
danger calls.

Up to the rooftop, out in the rain…

Well I’m planning it out,
day by day.
There’s no room for doubt,
just one way.

Up to the rooftop, out in the rain…
And I’m looking out over West Berlin.
Feeling freer now than I’ve ever been.
When the sun sets over West Berlin,

I’ll be leaving,
I can’t come back again.
And I’m looking out over West Berlin,
West Berlin.

In the flood of the light,
safety will shine.
We’ll be high out of sight,
on steel cable line.



A mí no me gustaban Love of Lesbian. Me parecían un grupo de gafapastas chungos que ven cine iraní sin subtitular para que no pierda la esencia. Pero un día me dijeron que este disco molaba. Yo lo escuché, legalmente, claro, no vayáis a pensar, aquí todo el equipo CareCeense respeta la legislación vigente y tal, y el caso es que resultó ser un disco muy bueno.

No me lo esperaba, yo quería criticarles con toda la mala baba del mundo, pero no. Molaba. Menudo chasco.

El grupo existe desde 1996; al principio sacaron 3 discos en inglés que imagino sólo conocen los fans más acérrimos. Tras ellos, considerados un error por el grupo, se pusieron a cantar en castellano tras la religiosa experiencia de ser teloneros de The Cure en el año 2000.

El disco donde está este tema tiene un nombre muy corto: 1999 (o cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna). Se supone que las canciones forman una unidad conceptual (ay, cómo me gusta): cuenta una relación de principio a fin. Bueno, en realidad hay dos finales, uno a la mitad del disco o así, y otro al final. El título, según ellos, viene de aquí: Supongo que todo el mundo tiene un año clave en su vida y simplemente era eso, el año clave de la vida de dos personas.

O para repetir con sus palabras lo que os acabo de decir: Si, es un álbum de fotos de esa persona que para bien o para mal te marcó, con la cual viviste tus primeras experiencias fuertes, tus primeras decepciones, el primer sadomaso emocional… la persona que primero te hizo gozar y sufrir. También habla de dos personas desarraigadas, caóticas, en un contexto temporal, dos personas que se ayudan tanto como se perjudican…

Así que el que no tenga algo de eso en la vida, que tire la primera piedra.

Esta canción habla de un sitio real, Allí donde solíamos gritar era un lugar al que yo iba con esa chica hace diez años. Si nos pasaba algo, íbamos, gritábamos y nadie nos escuchaba y veíamos Barcelona…

¿Os gusta la idea? Pues la canción acompaña. La letra es un aluvión de recuerdos de una persona a la que ya ni siquiera reconocerías por la calle, seguramente, o puede que sí, pero te cambies de acera. Yo no iba a ningún sitio a gritar, pero me dan ganas de haberlo hecho.

¿A que no sabes donde he vuelto hoy?
Donde solíamos gritar
diez años antes de este ahora sin edad,
aún vive el monstruo y aún no hay paz.

Y en los bancos que escribimos
medio a oscuras, sin pensar,
todos los versos de “Heroes”
con las faltas de un chaval, aún están.

Y aún hoy,
se escapa a mi control,
problema y solución,
y es que el grito siempre acecha,
es la respuesta.

Y aún hoy,
sólo el grito y la ficción
consiguen apagar
las luces de mi negra alerta.

Tengo un cuchillo y es de plástico
donde solía haber metal,
y el libro extraño que te echó de párvulos,
sus hojas tuve que incendiar.

Y en los hierros que separan
la caída más brutal
siguen las dos iniciales
que escribimos con compás,
ahí están.

Vertical y transversal,
soy grito y soy cristal,
justo el punto medio,
el que tanto odiabas
cuando tú me repetías que
té hundirá y me hundirá,
y solamente el grito nos servirá,
decías “es fácil” y solías empezar.

Y es que el grito siempre vuelve
y con nosotros morirá,
frío y breve como un verso,
escrito en lengua animal.
¡Y siempre está!

Te hundirá y me hundirá
y solamente el grito nos servirá
y ahora no es fácil,
tú solías empezar.

Vertical y transversal,
soy grito y soy crital,
justo el punto medio,
el que tanto odiabas
cuando tú me provocabas aullar.

Y ya está, ya hay paz,
oh, ya hay paz.
Y ya está, ya hay paz,
oh, ya hay paz.

¿Porque gritaba?
Lo sé y tú no,
no preguntabas,
tú nunca, no.



Reginald Kenneth Dwight es un tipo más conocido como Elton John, que ya no sabe dónde poner los Grammy, los Óscar ni todos los premios que le llueven cada vez que saca un disco (sobre todo en su época dorada, aunque el hombre no se cansa). Por ejemplo, en la lista de los 100 artistas que más veces entran a la lista de Billboard está el número tres, por delante de Elvis o Michael Jackson.

Empezó a tocar el piano a los 3 años y con 11 entró en la Royal Academy of Music (ya os digo yo que no es fácil),  aunque en lugar de dedicarse el repertorio clásico se puso a tocar rock en pubs de la zona a los 15 añitos.

En el 64 hizo un grupo llamado Bluesology y se presentó a las audiciones para el puesto de cantante en dos pesos pesados del rock progresivo King Crimson y Gentle Giant (¿os lo imagináis?). Acabó haciendo una prueba para una discográfica y tocó con una letra compuesta por Bernie Taupin, y la cosa fue tan bien que a día de hoy sigue siendo su letrista.

Fue por esa época cuando se cambió el nombre artístico por Elton John, en homenaje a Elton Dean y Long John Baldry.

Al principio trabajaron de “negros”, componiendo temitas facilones a media hora la docena o así, hasta el punto de meter una canción en eurovisión (terminó en el último puesto). Así que pronto empezaron a trabajar para sí mismos. El primer disco tenía el creativo título de Elton John (1970). Coló el segundo single en el top 10, y el resto es historia.

Goodbye Yellow Brick Road es su séptimo álbum (1973). Se vendió como rosquillas (31 millones de discos) y estuvo dos meses seguidos en el número uno; prácticamente todos sus temas fueron singles en un momento u otro (es el que trae la de Candle in the Wind, no os digo más).

Como es constante en sus discos, la canción que traemos hoy la compuso Elton sobre una letra de Bernie Taupin. Habla de dejar atrás la vida que llevabas para buscar una mejor, o peor, pero que es la tuya. La referencia al Mago de Oz se queda en el título, creo, pero es una metáfora bastante buena.

Y es un temazo.

When are you gonna come down
When are you going to land
I should have stayed on the farm
I should have listened to my old man

You know you can’t hold me forever
I didn’t sign up with you
I’m not a present for your friends to open
This boy’s too young to be singing the blues

So goodbye yellow brick road
Where the dogs of society howl
You can’t plant me in your penthouse
I’m going back to my plough

Back to the howling old owl in the woods
Hunting the horny back toad
Oh I’ve finally decided my future lies
Beyond the yellow brick road

What do you think you’ll do then
I bet that’ll shoot down your plane
It’ll take you a couple of vodka and tonics
To set you on your feet again

Maybe you’ll get a replacement
There’s plenty like me to be found
Mongrels who ain’t got a penny
Sniffing for tidbits like you on the ground

 



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